La aleatoriedad es una compañera constante en nuestra vida cotidiana,
aunque a veces no nos demos cuenta. Desde pequeñas decisiones como
elegir qué ropa ponernos en la mañana hasta eventos más significativos
como el resultado de un sorteo o la probabilidad de lluvia en un día, la
incertidumbre y la aleatoriedad están presentes. Incluso nuestras
interacciones sociales pueden ser impredecibles y sorprendentes, ya que
cada individuo es único y sus acciones pueden variar en distintas
situaciones. Aprender a lidiar con la aleatoriedad es parte de nuestra
experiencia humana, y la estadística se convierte en una herramienta
esencial para comprender y tomar decisiones informadas en un mundo que a
menudo parece caótico y lleno de posibilidades inesperadas.